
Chiste gráfico de Nacho a propósito de...
Este lunes leía, en el periódico EL PAÍS, un titular que decía: “denuncia contra una parodia de Cruz y Raya”. Evidentemente me llamó la atención. Quizás porque un servidor ha hecho algún que otro cómic donde, según parece ser, se ha jugado el cuello parodiando –entiéndase, ridiculizando- personajes populares y convencionalismos hipócritas asumidos por esta cínica sociedad entre otras cosas. El hecho es que seguí leyendo. “El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, estudia una denuncia de una madre adoptante contra TVE por incluir en el especial de fin de año de Cruz y Raya una parodia considerada lesiva para las familias con hijos adoptivos…”. Concluyo la noticia y me pregunto si el señor Múgica no tiene otros asuntos más importantes en que entretenerse.
Y ahora veo en todos los noticiarios el absurdo debate de las caricaturas a Mahoma publicadas por un periódico danés y la surrealista relevancia política que ha suscitado. Polémica, parece ser, alimentada por una agrupación radical islámica que ha falseado datos y ha tramado esta controversia no se sabe muy bien con qué intenciones.
Un amigo dice que últimamente, por culpa de todos estos asuntos de lo políticamente correcto, estamos que nos la cogemos con papel de fumar.
Otro amigo, Santi Girón, me dijo en una ocasión “la peor censura es la autocensura”. Y de esto sabe él un rato (a punto estuvieron de acabar sus reumáticos huesos en la cárcel por culpa de un maldito chiste gráfico).
Y otro amigo –¿pero tengo tantos amigos? Y yo que pensaba que estaba solo en este mundo- dice que estos ridículos asuntos no son más que maniobras de distracción sobre lo que realmente importa pero de lo que no interesa hablar. Cortinas de humo. Pan y circo.
Pues eso…
Y ahora veo en todos los noticiarios el absurdo debate de las caricaturas a Mahoma publicadas por un periódico danés y la surrealista relevancia política que ha suscitado. Polémica, parece ser, alimentada por una agrupación radical islámica que ha falseado datos y ha tramado esta controversia no se sabe muy bien con qué intenciones.
Un amigo dice que últimamente, por culpa de todos estos asuntos de lo políticamente correcto, estamos que nos la cogemos con papel de fumar.
Otro amigo, Santi Girón, me dijo en una ocasión “la peor censura es la autocensura”. Y de esto sabe él un rato (a punto estuvieron de acabar sus reumáticos huesos en la cárcel por culpa de un maldito chiste gráfico).
Y otro amigo –¿pero tengo tantos amigos? Y yo que pensaba que estaba solo en este mundo- dice que estos ridículos asuntos no son más que maniobras de distracción sobre lo que realmente importa pero de lo que no interesa hablar. Cortinas de humo. Pan y circo.
Pues eso…



